"Eso no es la aurora boreal. ¡Es Manderley!" - Maxim de Winter (Lawrence Olivier) en "Rebeca" (1940) de Alfred Hitchcock
Un tributo al gran Lawrence Olivier
Todos los admiradores del maestro Alfred Hitchcock tenemos una cita periódica en Manderley. Su primer film americano, "Rebeca", a él no le convencía del todo. Era al único que le pasaba eso, porque el resto de nosotros la adoramos. Tengo una amiga que le puso Rebeca a su hija por este film, y cada vez que nos vemos me lo recuerda: "Tú tienes la culpa, Juan, siempre hablando y recomendando los films del maestro y en particular de este". Pues, estoy encantado de esa "culpabilidad".
Desde el inicio, acompañando sus primeras imágenes con las notas de Franz Waxman, Hitchcock deja bien claro que no vamos a ver una comedia precisamente. Un travelling atraviesa una cerca cerrada y serpentea de noche por un camino abandonado, mientras la voz en off de la protagonista comienza con una frase para la posteridad: "Anoche soñé que volvía a Manderley". Y entonces vemos la mansión, en ruinas, como una presencia amenazadora, tétrica y siniestra, que nos deja la sensación de que allí ocurrió algo estremecedor.
El inicio brillante de "Rebeca"
Tras este brillante inicio, Hitchcock va desvelando la trama, que comienza con la historia de "amor" entre la protagonista, interpretada por Joan Fontaine, y Maxim de Winter (Lawrence Olivier), en Montecarlo. Hitchcock aprovecha estos primeros minutos para definir a sus personajes: ella, una joven ingenua y casi anónima (no llegamos a saber su nombre en ningún momento del film), y él, atormentado por el pasado y por el recuerdo de su difunta mujer.
La omnipresencia de Rebeca
El film gira alrededor de una persona muerta, la Rebeca del título, eje sobre el que basculan todos los personajes, y de cuyo recuerdo se encarga de mantener su ama de llaves, la Sra. Danvers (impresionante Judith Anderson). El director no se preocupa de mostrarnos ningún "flashback" de la desaparecida, limitándose a construir la trama y la puesta en escena alrededor de su ausencia, más que de su presencia física.
No sólo Rebeca es un personaje que, sin que lo veamos, está presente. También Manderley, la mansión, es casi un personaje más. Una presencia siniestra y poco acogedora para la segunda Sra. de Winter (reforzado por el hecho de que el film expone su punto de vista), ya que el caserón era el territorio de Rebeca, y cualquiera que intente ocupar su lugar es una amenaza.
Historia del cine
El resto es historia del cine y de la grande. Lawrence Olivier, con su imponente presencia y actuación, junto a Joan Fontaine, George Sanders, Judith Anderson, y Nigel Bruce, conforman un reparto inolvidable que ha dejado una huella imborrable en la historia del séptimo arte.
Preguntas Frecuentes
¿Por qué "Rebeca" es tan importante en la filmografía de Alfred Hitchcock?
"Rebeca" es importante porque fue su primer film americano y ganó el Oscar a la Mejor Película. Además, establece muchos de los temas y técnicas que Hitchcock utilizaría a lo largo de su carrera.
¿Qué hace que la actuación de Lawrence Olivier en "Rebeca" sea tan destacada?
La actuación de Olivier es destacada por su capacidad de transmitir un profundo tormento interno y una complejidad emocional que añade profundidad a su personaje, Maxim de Winter.
¿Cuál es el papel de la mansión Manderley en "Rebeca"?
Manderley es casi un personaje más en la película. Su presencia siniestra y opresiva refuerza el ambiente de misterio y tensión que permea toda la historia.
¿Cómo influye la música de Franz Waxman en la atmósfera de "Rebeca"?
La música de Franz Waxman es crucial para establecer el tono sombrío y dramático de la película desde el principio, subrayando las emociones y el suspenso de la trama.
¿Qué temas explora "Rebeca"?
"Rebeca" explora temas como el poder del pasado sobre el presente, la identidad y el miedo a la comparación con otros, y la manipulación psicológica.
Conclusión
"Rebeca" no es sólo una obra maestra de Alfred Hitchcock; es un testimonio de la grandeza de Lawrence Olivier y del increíble talento de todo el elenco. Es una película que sigue siendo relevante y fascinante, una obra de arte que merece ser revisitada una y otra vez. Si aún no la has visto, te invito a soñar que vuelves a Manderley. Y si ya la has visto, seguro entenderás por qué sigue siendo una de las joyas del cine clásico.
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