Kim Novak y "Vértigo": El amor a un fantasma

 



Kim Novak y "Vértigo": El amor a un fantasma

Kim Novak cumplió 90 años y, aunque quisiera escribir sobre otra de sus películas, no puedo evitar volver a mi favorita: Vértigo (1958). La primera vez que la vi tenía unos diez años. Fue en el cine Capri, en mi barrio, y me atrapó sin entenderla del todo. Desde entonces la he revisitado al menos diez veces, y cada vez me sumerjo más en su espiral hipnótica.

Es una película sobre la obsesión y el amor. Hitchcock nos atrapa desde el primer minuto y no nos suelta nunca. Hay innumerables ensayos sobre esta joya, y algunos son de lectura obligatoria, como el de Eugenio Trías. Pero pocas veces se ha descrito su magnetismo con tanta precisión como en el famoso libro de François Truffaut, El cine según Hitchcock.

Truffaut señala una escena que siempre me ha fascinado: Madeleine (Kim Novak), después de ser "rescatada" de la bahía, despierta en casa de Scottie (James Stewart). Ella está desnuda bajo la bata de él. El diálogo no menciona nada, pero la película deja claro que Scottie la ha visto sin ropa. Es un momento erótico sin necesidad de ser explícito. Todo en Vértigo se construye en torno a la mirada, el deseo y la imposibilidad de poseer verdaderamente lo que se ama.

Hitchcock y la obsesión: un ritmo distinto

A diferencia de otras películas de Hitchcock, Vértigo tiene un ritmo pausado, casi contemplativo. Es la historia de un hombre que ama a alguien que ya no existe. Scottie no está enamorado de una persona real, sino de un fantasma.

Este estado de ensueño, de flotar entre la realidad y la ilusión, lo transmite Novak de una manera única. No es que sea una actriz extraordinaria en el sentido clásico, pero nadie más podría haber sido Madeleine. Su fragilidad y su aura inalcanzable la convierten en la encarnación perfecta de un amor imposible.

Hitchcock había pensado en Vera Miles para el papel, pero por suerte no pudo hacerlo. No habría sido lo mismo. Kim Novak no interpreta a Madeleine, ella es Madeleine. Y eso es algo que ni la mejor actuación del mundo podría reemplazar.

El amor y la ilusión: cuando la verdad no importa

El final de Vértigo es lo de menos. Scottie descubre la verdad: Madeleine es Judy. Pero eso ya no importa. La magia se rompe, el hechizo desaparece y solo quedan los restos de un amor construido sobre una mentira.

Recuerdo una conversación que tuve sobre la película con amigos, entre ellos el cineasta José Luis Guerín. Discutíamos sobre la idea de amar a alguien que no existe. Amar a una muerta. En el fondo, Vértigo habla de eso: del deseo de recuperar lo irrecuperable, de reconstruir lo que nunca fue.

Madeleine no es más que un reflejo, un sueño inalcanzable. Judy, en cambio, es real, tangible, pero Scottie no puede amarla porque ya no encaja en su fantasía.

Kim Novak: un rostro para la eternidad

Kim Novak siempre será Madeleine. Es un rostro que se pierde en la bruma de San Francisco, una imagen que se repite en nuestra memoria como la música de Bernard Herrmann, que nos envuelve y nos arrastra en su espiral de obsesión.

Podría escribir sobre otras películas de Novak (Bell, Book and Candle, Pal Joey), pero ninguna tiene el peso de Vértigo. Quizás porque en ella no actúa, sino que es. No importa que su carrera haya sido irregular ni que no sea considerada una gran actriz en términos tradicionales. Su presencia en esta película es inmutable, como una pintura en la que el tiempo se detuvo para siempre.

A 90 años de su nacimiento, sigue flotando en la pantalla como un espectro, atrapada en un bucle eterno de amor y pérdida.




Preguntas frecuentes (FAQs)

¿Por qué Vértigo es considerada una de las mejores películas de Hitchcock?

Porque combina el thriller con una exploración psicológica profunda sobre la obsesión, el amor y la identidad. Su ritmo hipnótico y su estética onírica la hacen única dentro de la filmografía de Hitchcock.

¿Qué papel juega la música de Bernard Herrmann en Vértigo?

La música refuerza la sensación de espiral emocional, atrapando al espectador en la misma obsesión que consume a Scottie. Es un elemento clave en la atmósfera del film.

¿Kim Novak era la primera opción para el papel de Madeleine?

No, Hitchcock quería a Vera Miles, pero quedó embarazada y no pudo hacerlo. Novak terminó siendo la elección perfecta, aunque el director no se llevó bien con ella durante el rodaje.

¿Qué simboliza la espiral en Vértigo?

Representa el ciclo infinito de obsesión y deseo en el que Scottie está atrapado. También remite al vértigo literal que sufre el personaje y a la idea de caer en una ilusión.

¿Cómo ha influenciado Vértigo al cine moderno?

Desde Mulholland Drive de David Lynch hasta La La Land, muchos directores han tomado inspiración en su estética, su uso del color y su exploración del deseo y la identidad.

Conclusión

Kim Novak y Vértigo son inseparables. A 90 años de su nacimiento, su imagen sigue flotando en nuestra memoria, atrapada en un sueño del que nunca queremos despertar.

Hitchcock creó una historia sobre el amor imposible, la obsesión y el dolor de perder algo que nunca fue real. Y Kim Novak nos regaló una interpretación que, aunque etérea e inalcanzable, sigue fascinando como el primer día.

Porque, al final, Vértigo no es solo una película. Es un estado del alma.

Comentarios